El momento de los deberes suele ser una fuente de tensión para las familias de niños con TDAH, un trastorno de la atención o una alta sensibilidad sensorial. Ante la inquietud o las dificultades de concentración, los métodos clásicos no siempre funcionan. La clave reside en adaptar el entorno y utilizar herramientas de autorregulación adecuadas. Descubre 3 consejos prácticos para transformar este momento en una actividad tranquila.
1. Permitir el movimiento gracias a los fidgets
Un niño hiperactivo o con TDAH necesita fisiológicamente moverse para mantener su cerebro despierto. En lugar de pedirle que «se quede quieto», lo que satura su atención, permítele manipular objetos texturizados o squishies. Estas herramientas sensoriales ocupan sus manos de manera productiva y le ayudan a canalizar su energía para prestar mejor atención a la lección.
2. Fraccionar el tiempo y utilizar el juego
Mantenerse concentrado más de 15 minutos seguidos es un desafío inmenso para los perfiles neuroatípicos. Utiliza sesiones de trabajo cortas seguidas de micropausas lúdicas. Los juegos de lógica, de agilidad mental o los rompecabezas progresivos son perfectos para estimular las funciones ejecutivas (planificación, paciencia) mientras se divierten.
3. Estructurar el espacio de trabajo
Un escritorio abarrotado es una fuente de distracción visual permanente. Despeja al máximo el espacio de estudio. Deja únicamente el cuaderno y el bolígrafo necesarios, y pon a disposición un recurso para calmarse o un objeto antiestrés si la ansiedad o la frustración empiezan a aumentar ante un ejercicio difícil.